querido empresario:

Me he pasado los últimos días redactando mi curriculum con todo mi amor y cariño, utilizando diferentes tipos de letras e incluso colores para que pareciera más atractivo. Así que no consigo entender por que no me llamaste cuando dijiste que ibas a hacerlo. ¿Por que me diste falsas esperanzas? Parecías tan simpático y agradable que nunca creí que pudieras actuar como un capullo, desapareciendo y no volviendo a saber nada de ti.

23. Licenciadda en derecho. Con fluidez en dos lenguas. Nivel intermedio en otra. Informática nivel usuario. Gran comunicadora. Versátil (es decir, puedo trabajar en cualquier puesto. Sí, incluso ese). En resumen, puedo ser quien quieras que sea: Una bailarina, un payaso, una niñera… QUIEN. QUIERAS.

Sé que las 10 líneas que ocupa mi curriculum no te impresionan, ni tampoco mi foto carnet hecha aquel día de ventolera cuando mi pelo parecía salido de los 80, o mi ropa de Zara, comparada con tus trajes de Armani, pero apuesto que tu tampoco eras tan guay como aparentas ahora en tus comienzos (me gustaría haberte visto en los 60 o 70… ja!).

Me dijiste que necesitaba experiencia, sin embargo, me siento en la obligación de recordarte que estaba solicitando un puesto de pasante, es decir, lo que en mi pueblo llaman “prácticas”, ya sabes, esa posición que las empresas ofrecen a los recién licenciados para que consigan esa experiencia de la que carecen. Otro consejo, desde que el “salario” que percibiría sólo cubriría mi tarjeta del metro, tendría que dejar de lado cualquier intento de vida social, y nunca me devolverías el dinero de los cafés que yo tan amablemente iría a comprarte, no deberías ser tan quisquilloso. Aunque, llegados a este punto, estoy incluso considerando pagarte para que me dejes trabajar en tu despacho.

Creí que habíamos pasado un buen momento, pero me equivoqué y ahora es momento de que te decidas. O estoy sobrecualificada o me falta formación, pero no puedo estar en la misma posición a la vez. Aclárate y dime de una vez cual es tu veredicto, la indecisión me está matando.

Dime al menos que pensarás en lo nuestro…

Besos, Charlotte.